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La arveja, es una leguminosa de alto valor nutricional por contener 6,3 % de proteína en arveja verde y 24,1% de proteína en arveja seca, contiene además carbohidratos y es fuente de fibra y vitaminas A, C y B.

Prospera mal en los suelos demasiado húmedos y en los excesivamente arcillosos; prefiere suelos sueltos, que tengan materia orgánica en descomposición y agradece la humedad del suelo, pero no en exceso. El pH que mejor le va está comprendido entre 6 y 7.

El clima ideal es templado a templado frio, si bien resiste heladas durante la germinación, estas pueden afectarla seriamente si ocurren a partir de la floración y formación de las vainas.

La siembra se realiza directamente sobre la tierra dejando unos 20 cm a 30 cm de separación. Colocaremos 3 o 4 semillas, cubriéndolas con 3 o 4cm de tierra. Si hemos plantado variedades de enrame, necesitaremos unos soportes (tutores) donde las plantas engancharán sus zarcillos y se sostendrán para crecer en altura.

La arveja exige de un riego constante, pero sin llegar a encharcar

Cada variedad tiene un tiempo definido de cosecha, ya que algunas variedades son más tardías a comparación de otras. Un truco para saber el momento de cosecha, es observar la contextura de las vainas. Estas deben tener una superficie rugosa y una contextura gruesa.

La Myzus persicae o también conocidos como áfidos o pulgones, succionan la savia y transmiten enfermedades. Las arvejas también son muy atacadas por las larvas defoliadoras como la Helliothis y Agrotis, capaces de defoliar rápidamente la planta. Estos se pueden combatir con un jabón de potasa.
Las enfermedades que atacan a esta planta, muchas veces son causadas por los hongos del suelo. Estas pueden ocasionar la muerte prematura de la planta cuando apenas esta germinando, al igual que propicia la pudrición de las raíces cuando ya está en pleno desarrollo. La forma más conocida de combatir dichos hongos: es el tutoramiento y tratar las semillas con pesticidas o fungicidas antes de la siembra, para eliminar posibles patógenos.
El primer problema que nos aparecerá al sembrar los guisantes serán los pájaros, caracoles y roedores, para ello colocaremos alguna malla protectora o cintas brillantes.
Para el gusano del guisante, cuyas larvas excavan galerías dentro del fruto, podemos realizar tratamientos con algún insecticida natural o con Bacillus thuringiensis.
Los pulgones también pueden atacar a los cultivos, para ello trataremos con jabón potásico si es una plaga leve.

El brócoli tiene alto contenido en vitamina C, una porción de 100 g aporta más del 150% de la ingesta diaria recomendada de esta vitamina. También contiene vitamina K, vitaminas del complejo B, vitamina A, magnesio, hierro, zinc, cromo, cobre, potasio, fósforo, proteína, fibra y fito-
nutrientes.

El brócoli requiere de un sustrato abonados, con retención media de humedad, excelente drenaje y aireación, el pH del sustrato debe estar entre 6 y 7 (neutro).

Se trata de una planta de clima frío que resiste las bajas temperaturas, siempre y cuando no superen los 4º C.

El brócoli se siembra en semillero, a una profundidad de 2 cm. Una vez que las plantas hayan alcanzado entre 10 y 15 cm y 6-8 hojas definitivas (lo que tiene lugar a los 50 días de la siembra) es hora de trasplantarlas al aire libre.

Esta planta necesita de pleno sol para crecer bien, pero como a todas las coles, no les gusta el exceso de calor.

La arveja exige de un riego constante, pero sin llegar a encharcar

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Cada variedad tiene un tiempo definido de cosecha, ya que algunas variedades
son más tardías a comparación de otras. Un truco para saber el momento de
cosecha, es observar la contextura de las vainas. Estas deben tener una superficie
rugosa y una contextura gruesa.

La Myzus persicae o también conocidos como áfidos o pulgones, succionan la
savia y transmiten enfermedades. Las arvejas también son muy atacadas por las
larvas defoliadoras como la Helliothis y Agrotis, capaces de defoliar rápidamente la
planta. Estos se pueden combatir con un jabón de potasa.
Las enfermedades que atacan a esta planta, muchas veces son causadas por los
hongos del suelo. Estas pueden ocasionar la muerte prematura de la planta
cuando apenas esta germinando, al igual que propicia la pudrición de las raíces
cuando ya está en pleno desarrollo. La forma más conocida de combatir dichos
hongos: es el tutoramiento y tratar las semillas con pesticidas o fungicidas antes
de la siembra, para eliminar posibles patógenos.
El primer problema que nos aparecerá al sembrar los guisantes serán los pájaros,
caracoles y roedores, para ello colocaremos alguna malla protectora o cintas
brillantes.
Para el gusano del guisante, cuyas larvas excavan galerías dentro del fruto,
podemos realizar tratamientos con algún insecticida natural o con Bacillus
thuringiensis.
Los pulgones también pueden atacar a los cultivos, para ello trataremos con jabón
potásico si es una plaga leve.

La cebolla es un alimento que se caracteriza por su bajo valor calórico y alto contenido en fibra. Contiene cantidades significativas de potasio, calcio y de algunas vitaminas.nutrientes.

Para conseguir el desarrollo óptimo en el cultivo de la cebolla se requieren suelos ligeros, permeables, esponjosos, rica en humus de lombriz y potasio.

Las condiciones ideales para la cebolla en Colombia son de temperaturas frescas durante la etapa inicial del cultivo: 15 – 22 o C y temperaturas cálidas durante la madurez: 15 – 24 o C, siendo las temperaturas óptimas las que fluctúan entre 18 y 24 o C.

La siembra de la cebolla puede hacerse de forma directa o en semillero para posterior trasplante, siendo esta última la más empleada. El trasplante se realiza entre los 40 a 45 días de haber germinado la semilla.

Se deber tener en cuenta la variedad de la cebolla al momento del cultivo. Las variedades de la cebolla se clasifican de acuerdo a su requisito de fotoperiodo:
Día largo: Las que requieren más de 12 horas de luz para su desarrollo y florecen con días cortos. Entre estas tenemos: Yellow Globe, Danvers, White Portugal.
Día intermedio: Las que requieren más de 6 horas de luz para la formación del bulbo por día. Tenemos entre estas: White Granex y Early Harvest.
Día corto: Las que requieren de días cortos de luz para la formación del bulbo y no florecen. Tenemos entre estas: Red creole, criolla blanca, criolla amarilla, Early Texas, Granex amarilla, Granex Blanca, Yellow Granex, ocañera, Luxor y Red Burgandy.

En Colombia el sol ilumina entre 8 – 10 horas día. Las variedades recomendadas para altitudes entre los 2400 a 2800 msnm son as Hibrido Granex, Roja Criolla, Texas Granex.

– Las cebollas no necesitan un riego abundante durante su ciclo de vida.
– La etapa en la que más necesitan agua es cuando están creciendo, antes de formar el bulbo. Una vez que los bulbos estén formados, hay que disminuir la cantidad de agua de riego ya que las cebollas necesitan menor cantidad.
– A modo de recomendación: deja de regar las plantaciones unos 20 días antes de cosecharlas.

Para cosechar las cebollas el primer paso es observar cuando los vértices de las hojas comienzan a ponerse amarillos. En ese momento hay que retorcer y romper sus cuellos, y dejarlos allí mismo en contacto con la tierra. De esta manera daremos inicio a la maduración de la cebolla. Por otro lado, y con mucho cuidado hay que levantar los bulbos de la cebolla preferentemente con una horquilla, tratando de no dañar su piel y no desenterrándolos del todo. Así se iniciará el secado del bulbo. Unos días después las cebollas se desentierran completamente y se dejan secar al sol sobre la tierra durante 2 semanas. Es muy importante que estén bien secas antes de consumirlas.

– Mosca de la Cebolla: sobre todo la larva que devora las partes verdes.
Remedio: asociarla con la zanahoria, porque ambas se repelen las plagas mutuamente.
– Floración prematura: Ocurre porque coincide con una época de bajas temperaturas.
Remedio: eliminar la flor lo antes posible.

El cilantro contiene gran cantidad de nutrientes, minerales y aceites, entre los que podemos mencionar vitaminas del grupo A, K, B, C y E, esto adicional a ser una fuente efectiva de calcio, potasio, magnesio y fósforo.

Para el sustrato, debes hacerte de un suelo suelto y bien drenado, con un PH entre 6,2 y 6,8.
No es recomendable realizar el abono con materia orgánica poco descompuesta.

Se da bien en climas templados o de montaña en la zona tropical. Aunque es bastante resistente al frío, no sobrevive en terrenos encharcados.

Para la siembra se debe elegir un espacio donde el suelo drene bien y que además esté expuesto al sol durante las mañanas para luego recibir sombra cuando las temperaturas se elevan.
Plantar las semillas en forma directa y en fila cubriéndolas luego con tierra. Las semillas deben ser plantadas a no más de 1 cm. de profundidad para entonces recibir la luz solar.

El cilantro necesita de bastante humedad para germinar, pero sin ahogar la tierra. Asegúrate de regarlo constantemente y de que al tacto la tierra se mantenga siempre húmeda, de esa forma verás un rápido y óptimo crecimiento.

Es conveniente no exponerlas mucho tiempo al sol durante las primeras semanas de vida, aunque a partir de las 6 hojas, una mayor insolación favorecerá su crecimiento.

Cuando las plántulas de cilantro midAan entre 5 y 8 cm. de altura es necesario quitar las plantas más pequeñas para que las más fuertes se desarrollen más.

Cuando los tallos tengan entre 10 y 15 cm de alto, estarán listos para cosecharse. Corta 2/3 de las hojas cada semana, ya que esto alienta a la planta para que siga creciendo. De este modo, es posible cosechar hasta 4 tandas de cilantro de una sola maceta.

• Raíces blandas: Comúnmente ocurre por el desarrollo de una bacteria llamada Erwinia carotovora que debilita las raíces de la planta y hace que ésta no pueda mantenerse erguida, dificultando también su desarrollo. Esta bacteria está presente en el agua por lo que muchas veces es contribuida su presencia al riego excesivo e inadecuado.
Para prevenirla controla el riego revisando el estado de la tierra y la humedad del ambiente.

• Manchas en las hojas: Producto de una bacteria llamada pseudonomas syringae, pueden verse unas manchas negras a modo de pecas en las hojas. También es posible notar puntas amarillentas y un decaimiento general de la planta.
Lo ideal en la presencia de esta bacteria es desechar los tallos dañados y buscar un herbicida natural que ayude a combatir la plaga.

• Gusano guerrero: De nombre científico Pseudaletia unipuncta este amante del cilantro no solo se comerá las hojas y tallos que encuentre más jugosos, si no que en muchos casos dejará huevos en la planta que más adelante eclosionarán en una verdadera plaga.
Lo ideal es conseguir un pesticida para gusanos más específico y revisar la planta con detenimiento.

• Ácaros: Aunque el cilantro es inmune a muchos tipos de pestes por su fuerte olor, ciertas especies de ácaros pueden sentirse atraídos por ellos. Un pesticida orgánico de amplio espectro podría combatir y finalmente solucionar este problema.

La espinaca es rica en vitamina A, vitamina C, vitamina E, vitamina K, como así también vitaminas del grupo B (B6, B2, B1) y ácido fólico (vitamina B9).
Así mismo, contiene sustancias antioxidantes como los flavonoides, y carotenoides (la luteína y la zeaxantina, neoxantina). También es una buena fuente de ácidos grasos Omega-3.

El suelo ideal para el cultivo de las espinacas debe ser suelto, rico en humus, neutro y con algo de arcilla para que retenga bien la humedad.

La espinaca es una hortaliza que prefiere climas frescos o fríos y necesita poco calor para crecer, de lo contrario florecerá tempranamente y se pondrá muy amarga para ser comida.

La siembra de las semillas de espinaca se hace directo en la tierra, preferentemente a 2 cm de profundidad.

La planta de espinaca puede crecer perfectamente sin mucho sol. Esto la hace ideal para ponerla o plantarla en lugares que tengan mucha sombra durante el día. También tolera estar a pleno sol, pero hay que tener cuidado de que no sea en lugares o espacios calurosos.

La espinaca es una planta que prefiere estar en tierra húmeda, pero hay que evitar el encharcamiento de agua en la tierra. Esto pudre las raíces. Se recomienda regar las espinacas cada vez que se esté por secar la tierra.

Para recolectar la espinaca no es necesario arrancar toda la planta, basta con ir sacando sus hojas externas. Las pequeñas hojas internas volverán a crecer rápidamente.

– Nematodo de la remolacha: Se observan nudosidades que llevan consigo el marchitamiento de las plantas. Control: Utilizar nematicidas como Dicloropropeno, Metam-sodio, etc., previamente a la plantación.
– Pegomia o mosca de la remolacha: Los adultos tienen la cabeza grisácea con una raya roja en la parte frontal; los ojos son rosados y las patas amarillas. Las larvas miden aproximadamente 6-7 mm de longitud, forman manchas de aspecto plateado, blandas al tacto y color pardusco, llegando a ocupar gran parte de la hoja. Control: Lucha química mediante pulverizaciones dirigidas contra las larvas. También se pueden realizar tratamientos dirigidos a los adultos con productos de contacto;
– Pulgones: En el envés de las hojas se desarrollan colonias, provocando un cispamiento del follaje. Control: Pulverización con aficidas.

La hierbabuena, yerbabuena o menta de jardín, es una especie del género Mentha, una hierba aromática muy empleada en gastronomía y perfumería por su aroma intenso y fresco.
Ayuda a aliviar los problemas de estómago mediante la relajación de los músculos lisos en el tracto digestivo.

Asegúrate de que el suelo esté húmedo, rico en materia orgánica (el humus suele ser ideal) y con buen drenaje. Verifica que el suelo tenga un pH de 6.5 a 7.

Aunque la hierbabuena acepta todos los climas, prefiere los templados y lugares bien iluminados, pleno sol o sombra parcial. Es planta resistente a las heladas soportando hasta los 15º C bajo cero. Sin embargo, es una planta que resiste mal las sequías.

– Humedece el terreno antes de sembrar hierbabuena. Esto facilitará el desarrollo radicular. Así mismo, si siembras a partir de semillas, la humedad del suelo evitará que la semilla se desplace fácilmente.
– Lo ideal es sembrar hierbabuena a partir de esquejes de otra planta. Corta una rama de aproximadamente 1 cm y colócala en un vaso de agua hasta que comiencen a surgirle raíces. Introduce el esqueje en el sustrato a 5 cm de profundidad, procurando que la tierra quede al ras. Si estás cultivando hierbabuena a partir de semillas, entiérralas a una profundidad máxima de 3 centímetros. Cúbrelas ligeramente.
– Ten cuidado cuando cultivas hierbabuena, ya que puede ocupar todo un jardín. Te recomendamos que coloques hierbabuena en cestas colgantes o macetas separadas.

Lo recomendable es sembrar hierbabuena en una zona donde reciba la luz del sol durante el día (entre 4-6 horas de luz solar) y por la tarde un poco de sombra.

La hierbabuena requiere de mucha humedad. De hecho, entre más la riegas, más crece. La humedad relativa óptima es de 70 y 80. La frecuencia de riego dependerá de las condiciones particulares, sin embargo, debes mantener la tierra siempre húmeda, evitando encharcamientos.
En suelos con buen drenaje, soporta muy bien el riego diario.

Corta las ramas frescas para usarlas directamente. Si quieres conservarlas, puedes arrancar hojas y flores y dejarlas secar. Guárdalas sin luz para que no afecte a las hojas.
Nunca coseches más de 1/3 de las hojas al mismo tiempo.

– Pulgones: Para combatir el pulgón se puede aplicar jabón potásico en el envés de las plantas.
Si la plaga persiste o es muy abundante, luego de limpiar las hojas con el jabón, aplicaremos extracto de neem, que actuará como insecticida.
– Mosca blanca: Encontramos a la mosca blanca en el envés de las hojas y en las flores. Provocan manchas amarillentas en las hojas.
Para prevenirlas se recomienda pulverizar el envés de las hojas con jabón potásico al 1% con agua de lluvia o destilada.
– Roya: Ataca a la parte aérea de la planta, principalmente a las hojas y tallos, donde aparecen masas pulverulentas de color rojo o anaranjado.
El tratamiento recomendado es a base de trichoderma, un hongo antagonista.
También funciona eliminar malas hierbas y restos de cultivo y favorecer la ventilación del cultivo.
– Antracnosis: es una enfermedad de las plantas con sustratos muy húmedos. Provoca manchas en las hojas y necrosis en los tallos, que muchas veces derivan en el marchitamiento y la muerte de los tejidos.
Para prevenirla se recomienda instalar un sistema de riego por goteo, así como favorecer la buena ventilación de las plantas.

La lechuga aporta calorías, además contiene algunas importantes vitaminas: Vitamina A, Vitamina B-9 y Vitamina C.

La tierra debe ser rica en humus y en material orgánico muy descompuesto. La Lechuga gusta de suelos con Ph entre 6 y 7 para desarrollarse.
Las lechugas no crecen bien en suelos pesados, es por eso que no se recomienda plantarlas en terrenos arcillosos. Si es que tuviéramos un terreno arcilloso en el huerto basta con agregar compost durante un par de años y éste se trasformará en un suelo apto para las lechugas.

a temperatura óptima de germinación oscila entre 18-20ºC. Durante la fase de crecimiento del cultivo se requieren temperaturas entre 14-18ºC por el día y 5-8ºC por la noche, pues la lechuga exige que haya diferencia de temperaturas entre el día y la noche.

Es recomendable realizar la siembra en semillero y realizar el trasplante cuando la lechuga alcance los 8 cm de altura. En el momento de realizar el trasplante dejaremos una distancia de unos 20 a 30cm entre cada una.
La lechuga es una planta que crece rápido y con facilidad. Una vez las lechugas vayan creciendo, podemos ir podándolas (ya para consumir) y así facilitar la recolección.

A las lechugas le encantan los suelos húmedos, por lo cual tenemos que evitar que el suelo en el que estén se seque. Esto nos proporcionará lechugas más tiernas y sabrosas.

La Lechuga gusta de climas húmedos y frescos. Por lo cual temprano en primavera, en otoño y en inviernos cálidos se puede dejar a pleno sol. Pero en verano se recomienda dejar en un lugar a la sombra sino la planta crecerá como una torre hacia arriaba y terminará dando flores y semillas. 

Por el otro lado la lechuga no tiene problemas para crecer en lugares sombríos.

Las lechugas no se deben almacenar, se sacan directo del huerto o de los maceteros en el momento que se quieran consumir.
Las lechugas se pueden cosechar desde que son muy chicas hasta que alcanzan su tamaño final, durante toda esta etapa son muy ricas. Al final todo depende de los gustos de cada persona el momento en que se quieran cosechar. Lo que sí hay que tener cuidado que éstas no sobre maduren ya que se pueden poner muy amargas.

– Babosas y caracoles. En cultivo en tierra. Remedio: recogida manual o instalación de trampas de cerveza (recipiente de boca ancha enterrado a ras de suelo, que se rellena hasta la mitad de cerveza que los atraerá).
– Hongos. Aparecen por un exceso de humedad. Remedio: eliminar las zonas afectadas y favorecer la aireación.
– Pulgones. Aparecen cuando existe un exceso de Nitrógeno. Remedio: purín de ortiga como prevención o insecticidas vegetales como lucha directa.
– Pájaros. Remedio: cubrir con una malla.

La papa contiene una cantidad moderada de hierro, pero el gran contenido de vitamina C fomenta la absorción de este mineral. Además, este tubérculo tiene vitaminas B1, B3 y B6, y otros minerales como potasio, fósforo y magnesio, así como folato, ácido pantoténico y riboflavina.

La papa requiere de suelo fértil y mullido (característica del suelo que consiste en hacerlo esponjoso, con mayor aireación e infiltración), bien aireado, es exigente en Nitrógeno (N) y Potasio (K), puede consumir 50% más Potasio que Nitrógeno.

Las condiciones climáticas óptimas para el desarrollo del cultivo son temperaturas entre 12° y 20°C, una altitud superior a 2.200 m.s.n.m. y un riego bien distribuido a lo largo del ciclo productivo con ocurrencia en los momentos claves del cultivo como germinación y floración.

La mejor forma de cultivar papas es hacerlo a través del tubérculo mismo (papa) y no por semillas. Es de vital importancia nunca plantar un tubérculo que este enfermo.
Inicie colocando las papas en cajas para que despunten. El despuntar es que salgan pequeños brotes. Las cajas se ponen una encima de la otra de manera que les llegue el aire y la luz, luego las podemos plantar en el huerto.

A las papas les gusta tener el suelo siempre húmedo, por lo cual, hay que regarlas, dependiendo del clima, alrededor de 3 veces por semana. Cuando éstas florecen requieren de más agua, por lo cual se recomienda aumentar el riego en este período.

A las papas les gusta el sol, pero hay que tener cuidado de que no haga mucho calor, dado que el exceso de calor puede afectar el desarrollo de la planta.

Las papas se pueden recolectar en cualquier momento después de haber florecido la planta. Se extraen los tubérculos con una pala procurando no pinchar ninguna, si alguna es pinchada deberá ser la primera en ser consumida dado a que, si es almacenada con el resto de las papas, hará que todas se pudran

– Chizas (Phylophaga obsoleta ,Ancognata scarabaelodes; Clavipalpus ursinus): Las larvas se conocen como Mojojoy y se alimentan de raíces, ocasionando daño en las plantas al interferir con la toma de nutrientes por las heridas ocasionadas. Las heridas a su vez permiten el ingreso de hongos patógenos que afectan la producción y pueden causar la muerte de la planta; los adultos normalmente se conocen como ronrón de mayo. En época de llenado de vainas se reducen drásticamente los rendimientos.
Manejo: Como estrategia de control biológico se recomienda realizar aplicaciones a suelo de hongos como Beauveria bassiana y Metharhizium anisopliae, la bacteria Basillus popilliae. La mezcla de estos productos con extracto de neem ha mostrado un aumento en el control; aplicaciones a suelo del nematodo benéfico Steinernema carpocapsae reducen drásticamente las poblaciones

– Gusano Blanco de la papa (Premnotrypes vorax): Las larvas aparecen en el proceso de formación del tubérculo, incrementando la población a medida que éstos aumentan de peso. Su ataque ocasiona pérdida de producción y pérdida de peso de los tubérculos.

– Polilla pequeña o palomilla (Phtorimaea operculella): Una hembra puede llegar a poner hasta 100 huevos. La larva es de color blanco grisáceo con tonos más oscuros a nivel de su cabeza. La larva realiza galerías al interior de los tubérculos afectando su valor comercial.

Destacan las vitaminas B6 y C siendo la papa amarilla una buena fuente de vitamina A. Su valor calórico no es elevado (80 calorías en 100 gramos de alimento).

El cultivo requiere una textura del suelo fina y una profundidad efectiva de 30 cm, lo cual permite el desarrollo apropiado de las raíces. Además, requiere de una buena porosidad, garantizando así un nivel adecuado de almacenamiento de agua y aireación en la zona radicular de la planta. De igual manera, debe presentar un contenido de materia orgánica superior al 5%, lo cual disminuye el riesgo de erosión y aumenta la actividad biológica del suelo manteniendo así la sanidad del suelo. El pH se establece entre 5,5 a 7,0;

En Colombia se cultiva papa en latitudes que van desde los 2.000 hasta los 3.500 m.s.n.m. La altura del cultivo es determinante en la temperatura ambiente, y sus efectos en el cultivo van desde problemas en el desarrollo de la planta hasta efectos negativos en los rendimientos del cultivo. Las temperaturas óptimas se encuentran entre los 12 y los 14 °C.

El cultivo de papa criolla se propaga por tubérculos. La semilla es uno de los insumos más costosos en el proceso productivo de la papa, razón por la cual el agricultor suele utilizar semilla de sus propias plantaciones. El tubérculo ideal para sembrar es aquel que presenta la forma característica de la especie, esto es, tamaño mediano, ojos poco profundos, brotes cortos y vigorosos y ausencia de pulgones, gusano blanco, polillas y pudriciones.
La papa requiere agua, especialmente en los primeros días después de la siembra y desde la aparición de las flores hasta cuando los tubérculos han adquirido buen tamaño y peso. Es recomendable, por lo anterior, que la siembra coincida con el inicio de la época de lluvias o que se haga durante la misma. El número de plantas a establecer depende de las condiciones ambientales particulares, en especial, de la fertilidad del suelo y de la humedad relativa; así, en terrenos de poca fertilidad se aconseja sembrar un tubérculo cada 20 cm.

La papa criolla es un cultivo sensible a los cambios bruscos en el contenido de humedad en el suelo. El exceso de agua favorece la proliferación de bacterias y hongos, mientras que el déficit de agua ocasiona deformaciones en los tubérculos y fomenta el ataque de larvas de polillas de la papa. Por esto se recomienda mantener el nivel de humedad entre un 30% y 35%.

La cantidad de luz necesaria varía según la temperatura, por lo que, para una óptima producción, la papa requiere de periodos aproximadamente de 8 a 12 horas de luminosidad.

Consiste en arrimar la tierra a lo largo del surco en la base de la planta para favorecer la formación de los tubérculos, protegerlos de la luz y de los daños de los insectos, conservar la humedad en las zonas de raíces, facilitar la aireación y el drenaje, incorporar nutrientes y controlar las arvenses. El aporque debe realizarse entre el primero y el segundo mes después de que emergen las plántulas ya que, de lo contrario, se pueden afectar el sistema de raíces y los estolones.

El momento oportuno para realizar la cosecha es aquel en que la piel del tubérculo no se desprende fácilmente al hacerle presión y los tallos se han secado. La cosecha oportuna evita el ataque de los insectos, la presencia de pudriciones, la brotación y el enraizamiento.

Una de las principales medidas para el manejo fitosanitario del cultivo de la papa criolla consiste en realizar rotaciones con otras especies agrícolas como, por ejemplo, trigo, zanahoria, arveja, cebada y pastos. Asimismo, la presencia de cultivos asociados e intercalados es fundamental para reducir la incidencia de los patógenos. Se destacan las asociaciones con otras variedades de papa o con calabaza, haba, arveja, maíz, fríjol ajo, brócoli, caléndula, coliflor y repollo.

– Manejo de insectos. Por presentar un color claro, una textura blanda y un contenido alto de azúcares, la papa criolla es muy susceptible al ataque de insectos (especialmente la polilla guatemalteca, Tecia solaniviora, y el gusano blanco, Premnotrypes vorax). Para controlar la polilla se sugiere desinfectar la semilla al momento de la siembra con Baculovirus phthorimaea y aumentar la profundidad en unos 5 cm., hacer aporques altos, utilizar trampas atrayentes y, si se dispone de riego, mantener húmedo el terreno para que no se agriete el suelo. Para controlar el gusano blanco se recomienda hacer una buena preparación el suelo y utilizar Bauveria sp., en el aporque, la floración y la posfloración.

– Manejo de enfermedades. Algunas de las enfermedades de mayor incidencia son la gota o tizón tardío (phytophthora infestans), el tizón temprano o mancha negra (Alternaria solani), la Rhizoctoniasis (Rhizoctonia solani), los virus PVY, PVX, PLVR y el amarillamiento de las venas. Las prácticas encaminadas a prevenir y corregir la presencia de enfermedades deben realizarse durante todas las fases del cultivo (preparación del suelo, elección, manejo y selección de la semilla, fertilización, aporque y cosecha). Además, se debe involucrar un programa de rotación de cultivos que permitan reducir la cantidad de inoculo de las enfermedades en los campos.

– Manejo de arvenses. El período en el que las arvenses son limitantes para la papa criolla va desde la emergencia del cultivo hasta que las plantas de papa cierran las calles de los surcos. El cultivo de papa criolla requiere generalmente dos controles de arvenses que se dan con un mes de diferencia, siendo el segundo control el mismo aporque.

Por su acción diurética, el perejil es útil para combatir las infecciones de vías urinarias, para prevenir y/o tratar los cálculos renales y para combatir el edema (retención de líquido en el organismo).

El perejil necesita suelos bien nutridos y húmedos pero que tengan buen drenaje.

Las temperaturas ideales para el perejil son de 15 a 35 grados centígrados.

– En el caso del perejil lo que se siembra no es una semilla ordinaria sino un fruto y por eso la germinación demora cerca de un mes. Es que primero debe pudrirse la cubierta del fruto para que entonces la semilla que está adentro germine.

– Debes sembrar las semillas de manera uniforme en la tierra y a una profundidad de entre 1 y 2 cm.

Las condiciones que necesitas para tener un cultivo exitoso es un lugar soleado –con un mínimo de 4 horas de sol diarias- y cualquier tipo de suelo que no sea compacto. Se debe tener en cuenta que el cultivo debe estar a la sombra hasta la germinación.

– Durante la germinación hay que regar cuando notas que la tierra está a punto de secarse.

– Luego habrá que realizar un riego regular pues el terreno debe estar siempre húmedo, en especial durante el calor.

– Lo mejor es regar frecuentemente, pero en pequeñas cantidades.

 

– La recolección puede realizarse a los 3 meses de nacidas las plantas en invierno o bien a los dos meses en verano. Puedes advertir que es momento de cosechar si la planta tiene seis hojas verdaderas y tallos de 5 a 10 cm.

–  El proceso es simple pues sólo hay que cortar el perejil a ras del suelo, siempre por la mañana.

– Orugas (tuta absoluta, heliotis). Pueden producir daños en frutos, tallos u hojas. Remedio: seguimiento para evitar su proliferación, y en caso de que aparezcan recogida manual o aplicación de bacillus si tenemos muchas plantas.

– Planchado del Fruto. Daño producido por un exceso de sol que no conlleva ningún perjuicio para el consumo.

El tomate es rico en vitaminas y minerales: esta hortaliza aporta vitamina C, un potente antioxidante natural, además de vitamina A, K, hierro y potasio. El tomate protege la vista: contiene vitamina A, la cual ayuda a proteger nuestros ojos de enfermedades degenerativas o ceguera nocturna.

Es importante es contar con suelos ricos en nutrientes, algo que es posible lograr tratando la tierra con compost.

Al tomate le gusta el clima templado a cálido; muere con heladas (temperaturas inferiores a 0º C). Las temperaturas óptimas para su crecimiento se encuentran en unos 25º C por el día y entre 15 y 18º C por la noche.

– Es posible sembrar las semillas directamente en la tierra o bien optar por un semillero para luego ser trasplantada cuando tenga aproximadamente 15 cm.

– Hay que esparcir las semillas en el suelo para luego cubrirlas a1 cm de profundidad de la tierra. Luego cubrir la zona con una lámina de plástico para así crear el clima ideal para que la planta crezca como si estuviese en un invernadero.

– Para la siembra en semillero, puedes comenzar el proceso colocando dos o tres semillas en una bandeja de alveolos previamente cubierta con turba. Para acelerar la germinación, cubre la bandeja con un plástico sin cerrarla del todo para que tenga cierta ventilación. Luego de dos o tres semanas, es hora de trasplantar la planta al huerto.

Al momento de regar, se recomienda verter bastante cantidad de agua, pero evitando el exceso de humedad. El truco es sencillo: no regarla frecuentemente pero sí ser generosos al hacerlo.

El tomate necesita de al menos seis horas de sol al día.

La cosecha del tomate comienza hacia las 10 o 12 semanas luego de la siembra. Es escalonada y se realiza a medida que los tomates comienzan a madurar. Es importante recolectar los frutos antes de que lleguen las primeras heladas.

– Pulgón. Remedio: para prevenir se puede asociar con la albahaca, pero para la lucha directa se puede emplear jabón potásico e insecticidas vegetales.

– Araña roja. Remedio: para prevenir se puede pulverizar en hojas la decocción de cola de caballo.

– Mosca blanca. Remedio: pulverizar el envés de las hojas con jabón potásico al 1% con agua de lluvia o destilada.

– Mildiu. Hongo que aparece en forma de manchas grises o negras que acaban secando las hojas. Remedio: eliminar las zonas afectadas, usar como prevención decocción de cola de caballo.

El origen del tomillo se remonta al Antiguo Egipto, donde era empleado como ungüento en embalsamamientos y quemado como purificador del aire durante las epidemias. Los griegos también conocieron sus propiedades medicinales para los males del pecho, como antiséptico o contra los dolores articulares.

El tomillo necesita suelos secos y alcalinos, con buen drenado ya que no tolera los encharcamientos. Se adapta bien a los suelos ricos en aluvión y calcáreos, y también a los arcillosos, ligeros y silíceos.
El ph óptimo oscila entre 7.0 y 7.5. Necesita suelos secos y alcalinos.

La temperatura debe estar entre los 15 – 30 ºC.

Se recomienda el uso de semilleros, siémbralas entre 1 a 1.5 cm de profundidad y cúbrelas ligeramente con el sustrato. Realiza el trasplante cuando tengan entre 8 a 10 cm de altura

Regar en forma muy moderada. No dejar el suelo encharcado ni muy mojado, esto evitara que el tomillo se pudra.
Una de las mejores características de la planta del tomillo es que necesita poca agua para crecer sana y fuerte. Esto convierte al tomillo en una gran elección para los jardineros aficionados que tenemos poco tiempo o mala memoria para cultivar plantas más delicadas o exigentes. Sólo tienes que recordar algo importante: no encharques las macetas de tomillo porque corres el riesgo de que el recipiente no drene bien y que el exceso de humedad pudra las raíces de tu planta de tomillo.

Es favorable para su crecimiento ubicarlas en un sitio bien iluminado, con sol directo. No obstante, toleran bien un poco de sombra durante el día, siempre y cuando no sea absoluta. Prefieren la iluminación del mediodía.

Corta las ramas, dejando unos centímetros para permitir una nueva floración. Es recomendable realizar la cosecha en días secos, con muy poca humedad en el ambiente.
Nunca coseches más de 1/3 de las hojas al mismo tiempo.

Es una planta muy resistente al ataque de plagas y enfermedades, si bien es recomendable evitar ambientes y superficies de cultivo excesivamente húmedas, que podrían causar enfermedades de origen fúngico.

En ocasiones aparece en la parte superior de lagunas ramas, un amarilleamiento de hojas, provocado por el ataque de nematodos fitófagos, a nivel de raíces. Una invasión generalizada conlleva a la desaparición de los pies atacados. Se ha encontrado que el principal agente causante de la enfermedad es Meloidogyne hapla. Se debe evitar mediante la desinfección del suelo y, mediante multiplicación vegetativa, recurrir a los pies sanos.

No debe confundirse con enfermedades la defoliación de las sumidades y el amarilleo, típico tras la floración.

La zanahoria aporta: carotenos, necesarios para la formación de vitamina A, que cumple un papel importante en el mantenimiento de la visión, el sistema inmunológico, la protección de la piel y el desarrollo óseo; Vitamina B, esencial para el metabolismo; y vitamina C, que es un buen antioxidante, azúcares, que le dan un sabor dulce.

Prefiere los suelos arcillo-calizos, aireados y frescos, ricos en materia orgánica bien descompuesta y en potasio, con pH comprendido entre 5,8 y 7

Tiene preferencia por los climas templados.

Las semillas necesitan mucha humedad para germinar por lo cual dos días antes de plantar se recomienda colocarlas entre 2 papeles húmedos. Está práctica se recomienda puesto que las semillas necesitan mucha humedad para germinar.
Para plantar zanahoria se hace un surco en la tierra de un 1 cm de profundidad. En el surco se van depositando entre 4 a 5 semillas cada 2,5 cm luego de esto se tapa el surco con la tierra sacada. Es común que algunas semillas de zanahoria no germinen es por esto que ponemos varias semillas en el lugar que va ir una planta.
Cuando aparecen las plantas primero se deja 1 zanahoria por cada 2,5 cm, removiendo las plantas sobrantes. Una vez que las plantas comienzan a crecer, se debe volver a repetir la operación, pero ahora dejando 8 cm de distancia por cada planta de zanahoria.
La zanahoria se demora en aparecer, por lo cual no se desesperen si es que han pasado muchos días desde que la plantaron y todavía no se asoma una pequeña planta

Hay que mantener la tierra en donde crecen las zanahorias siempre húmedas. Si se riega hay que notar que el agua penetre muy profundo esto le hace muy bien a la zanahoria, por el contrario, el riego superficial de esta puede no sirve de mucho.

Las zanahorias son de climas fríos, pero a pesar de eso le encanta el sol. Se recomienda dejar la zanahoria en un lugar que le llegue sol todo el día.

Al momento de cosechar las zanahorias hay que tener especial cuidado en no dañarla, si una se daña no hay que guardarlas con las otras. Es por esto que se recomienda sacar las zanahorias de la tierra con la mano y no con otro elemento.

– La mosca de la zanahoria: Las moscas suelen aparecer durante la primavera, sin embargo, previamente las larvas han causado daños en las raíces, penetrándolas, lo que originará pudriciones.
En el caso de siembra casera se puede colocar una malla o red fina sobre la maceta. También se pueden plantar cerca ajos o cebolla, que gracias a su olor ahuyentaran a las moscas.

– Pulgones: Los pulgones dañan directamente al cultivo, principalmente a nivel de las hojas y son vectores de enfermedades víricas. Las mariquitas de siete puntos (Coccinella septempunctata) proveen control biológico frente a los pulgones.

– Gusanos grises: Las orugas que originan a estos gusanos salen en horas nocturnas a comerse las partes aéreas de las plantas, mientras que en horas diurnas se esconden bajo las hojas secas o permanecen en el suelo.

– Gusanos de alambre: Estos gusanos causan un daño similar al causado por las moscas de las zanahorias, pues atacan las raíces produciendo canales que pueden originar pudriciones.

– Nematodos: Los nematodos son una plaga muy amplia y extendida en la siembra de zanahorias, y pueden darse tanto en los cultivos caseros como en campo abierto. Su principal característica es que causan daños importantes en las raíces, así como reducción de follaje y hojas rojizas. El Heterodera carotae es uno de los más frecuentes. Ya que suele aparecer en climas templados. Mientras que las especies de Meloidogyne spp. son más extendidos en los climas cálidos. El método más eficaz para combatir estos nematodos es regar la tierra con agua caliente, ya que son sensibles a temperaturas mayores a 40°C.
Igualmente, si en la tierra se cultivan otras hortalizas o vegetales, se puede rotar el cultivo a una planta que no sea sensible a los nematodos y posteriormente volver a sembrar las zanahorias.

– La protección durante las primeras etapas es fundamental para también evitar las malas hierbas.

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